Filosofía del Derecho

Tomas de Aquino

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Tomás de Aquino nació en el año 1225 en Nápoles.

Hijo de familia de nobles estudió en el monasterio de Montecasino y después en la Universidad de Nápoles. En el año 1244 toma el hábito como dominico y conoce a Alberto Magno, con quien estudiará en Colonia. Posterionnente en 1252 ejerce como maestro de teología en la Universidad de París, y en otras ciudades europeas como Roma, Bolonia y Nápoles.

El 7 de marzo de 1274 murió en Fossanova, camino del segundo concílio de Lyon.

Podemos analizar su pensamiento de acuerdo a dos etapas:

Primera:

De 1245-1259. En este período predominan las influen ¡as arístotélicas (Avicena y Alberto Magno) y las neoplatónicas (San Agustín y el Pseudo Dionisio).

Entre las obras más importantes de esta étapa podemos destacar: los comentarios a las obras de Pedro Lombardo, Boccio (sobre la trinidad), el opúsculo titulado De ente et essentia y el libro primero de la Suma contra Gentiles. La función de esta obra era servir de apoyo a los predicadores que tenían que discutir con judíos y musuhnanes, valiéndose de argumentos racionales y filosóficos sin tener que acudir a argumentos eclesiásticos.

Segunda:

De 1259-1273. Domina en el filósofo el pensamiento arístotélíco. Así comenta ampliamente la Ética a Nicómaco.

En este momento la universidad de París atraviesa un momento de gran inestabilidad a través de la pugna entre franciscanos de orientación agustiniana y los dominicos con fuertes influencias aristotélicas.

Tomás de Aquino desarrolla en esta étapa toda una síntesis de los problemas, filosóficos más discutidos (fe-razón, creación, política). Entre sus obras podemos destacar: finaliza la Suma contra los gentiles, cuestiones disputadas sobre el mal, sobre el alma, opúsculos contra los averroístas como De aeternitate mundi y el De unitate intellectus. La obra más importante de Tomás de Aquino es la Suma teológica, en la que logra una sistematización entre teología y filosofía.

La base empírica del conocimiento

La gnoseología tomista está estrechamente unida a la cuestión de la relación entre teología y filosofía (entre el orden natural y el sobrenatural).

Tomás de Aquino siguiendo el empirismo arístótelico, estima que todo conocimiento ha de partir de una reflexión de que se da en la experiencia sensible. No se trata de una limitación a los datos de los sentidos. El sujeto comienza con lo dado, pero ha de seguir un proceso sistemático y metódico.

Al igual que Aristóteles, considera que el cosmos esta formado por multitud de sustancias, compuestas por materia y forma, siendo la forma la responsable de la esencia de dicha sustancia. El mundo se articula debido a la existencia de estas formas, sin las cuales sería imposible el conocimiento. La teoría tomísta del conocimiento se basa pues, en el carácter abstractivo del proceso de conocer.

Hay que distinguir el conocimiento sensible, que proviene de las sensaciones corporales y es un conocimiento particular de las cualidades sensibles de las cosas, del conocimiento inteligible, obra del entendimiento y que se constituye como un conocimiento universal o por conceptos.

En un primer momento, los estímulos del medio impresionan nuestros órganos sensoriales, produciéndose lo que Tomás de Aquino denomina "especie Sensible impresa", que se registra en la imaginación ocasionando ciertas imágenes o "especies sensibles impresas". Estas imágenes conservan vestigios de particularidad de los objetos de los que provienen, pues el universal, como tal, todavía no ha sido captado.

El conocimiento inteligible

Es en el conocimiento inteligible donde se produce la abstracción, la separación de la forma o esencia con respecto a la materia individual. La abstracción. es el proceso por el que se pasa del conocimiento sensible a inteligible. Cuando se conoce intelectivamente, lo que se separa es la forma de la materia individual. Por ejemplo en el hombre la carne y los huesos sería materia común, pero, esta carne, estos huesos sería materia individual. El entendimiento abstrae la especie de la materia sensible e individual, no de la materia comúm, pues ésta pertenece a la naturaleza específica de la substancia.

El entendimiento forja un concepto universal a partir de las imágenes, y prescindiendo de sus cualidades sensibles materiales y particulares para atender sólo a la esencia universal de las cosas.

En cuanto que el entendimiento es el autor de los conceptos, lo denomina entendimiento agente ( Extrae de las formas particulares las formas) y en cuanto que los conceptos quedan impresos en éste, el entendimiento también es paciente.

Como Aristóteles, Tomás de Aquino defiende que la forma, el universal se halla en las sustancias individuales, no fuera de ellas. Los universales abstraídos de lo individual se constituyen como objetos propios del entendimiento agente.

Para terminar el proceso cognoscitivo, el entendimiento compara la imagen con el concepto formado, aceptando que a dicha imagen corresponde dicho concepto.

Vemos, pues, que el conocimiento racional procede por abstracción. De ello se deduce que requiere actos de composición y división, afirmaciones y negaciones que expresan mediante juicios lo que el entendimiento va conociendo de la cosa misma. Esto se denomina razonamiento y origina una ciencia discursiva.

El entendimiento humano no es acto, sino potencia; tiene que actualizarse a través de las especias abstraídas de lo sensible. El entendimiento agente se conoce en el acto de abstracción. Todo ésto pertenece al orden filosófico, pero también hay que tenerlo en cuenta cuando se procede según el orden teológico.

Tomás de Aquino asume la teoría hilemórfica de Aristóteles. El hombre está formado por materia y por forma (alma, esencia), y su relación es substancial, es decir: ambas son necesarias para constituir la substancia humana. Sin embargo, estos dos componentes esenciales del ser vivo no son absolutamente separables, como posteriormente afanaría Descartes. El alma necesita del cuerpo para poder así, realizar todas las funciones de la actividad sensitiva, vegetativa e intelectiva ( el hombre no posee ideas innatas y forma sus ideas a partir del mundo sensible).

El alma humana creada por Dios es inmortal y está destinada a permanecer unida al cuerpo. Ahora bien, esta unión del alma con la materia no constituye ninguna cárcel como había señalado Platón. No es una relación accídental sino substancial.

La materia por si sóla, no puede existir . La forma constituye el elemento imprescindible para que ésta obtenga toda su potencialidad. Es a través de la forma como la materia se individualiza, y presenta sus diferencias. Constituye el sustrato fundamental de la materia, es decir su esencia, pero también su principio de individuación. 'La forma es lo que hace de un ser vivo sea ese ser vivo y no otro. Es lo que hace por ejemplo que un perro sea un perro y no sea un caballo, pero, por otro lado, la propia materia índividualizada es lo que hace que las substancias se diferencien. Así, mi perro es sustancialmente, diferente del perro de mi vecina, aún siendo ambos de la misma raza.

Tomás de Aquino en la "Summa contra gentiles" negó que en la substancia existiesen multitud de formas substanciales. Las otras formas que aparecen en la sustancia constituyen simplemente los accidentes, ya que si éstos constituyesen formas substanciales dependerían de otra forma sustancial única.

Tomás de Aquino considera que el hilemorfismo (materia-forma) es constitutivo de todos los seres mundanos, los ángeles, como tal, carecerían de materia (sólo tendrían forma), al contrario de lo que pensaba San Buenaventura, quien argumentaba que éstos también tendrían un componente material, pues si su constitución fuese exclusivamente formal, serían acto puro, y éso tan sólo le corresponde a Dios.

Manteniendo el principio de individuación, como elemento propio y diferenciador de los seres, Santo Tomás se vió en la obligación de negar la multiplicidad de especies angelicales, pues al no poseer éstos materia, tampoco se podían diferenciar unos de otros. En este punto, se distancia de la idea mantenida por San Buenaventura, para quien habría distintos tipos de ángeles dependiendo de sus elementos materiales. El problema de la individuación ya aparece en la "Metafísica" de Aristóteles, en donde el mundo armonizado por una serie de motores diferentes, se mantiene separado de la materia.

El alma de los animales es mortal a diferencia del alma humana que es inperecedera. Cuando el animal muere también desaparece su alma, sin embargo, esto no sucede con los seres humanos, puesto que el alma es subsistente, es decir su existencia puede darse sin depender de un cuerpo. Entre algunos de los motivos citados por Tomás de Aquino que evidencian el carácter inmortal del alma podemos destacar:

a) gracias al alma, el hombre puede percibirse como un ser con conciencia, lo que le diferencia de los animales.

b) siendo capaz de percibiese como conciencia, es capaz de tomar decisiones libres y voluntarias sobre su vida.

c) el alma inmortal por su capacidad para percibiese a sí misma, capacita también para conocer la esencia de otras sustancias, ya que si solamente fuese materia, estaría profundamente limitada su propia capacidad cognoscitiva. Nos convertiríamos en meros ordenadores comunicándonos con ordenadores análogos, en donde no tendríamos la oportunidad de ir más allá de los datos archivados en la memoria del ordenador. El hombre tiene memoria, tiene conciencia de sí mismo y puede conocer infinitud de realidades, más allá de los elementos materiales.

Tomás de Aquíno subrayó la diferencia entre Dios y los ángeles a partir de la distinción entre esencia y existencia.

Dios crea de la nada el mundo. Esta concepción es aceptada por todos los pensadores cristianos. Cuando Tomás de Aquino afinna que Dios crea a partir de la nada no hay que entender esta frase como si la nada tuviese algún tipo de contenido material, pues evidentemente, a partir de algo que no es nada, no puede surgir nada. Lo que expresa esta frase es que antes del proceso de creación no existía nada, y después paso a existir algo.

El proceso de creación es un acto de bondad que Dios tiene hacia sus criaturas. En este acto, éstas se unen a Divinidad en una relación de absoluta dependencia. Así los seres creados necesitan de Dios para poder existir. Dios es absolutamente simple, al contrario que los entes creados constituidos por materia y fonna, esencia y existencia. Esta idea de dependencia es tomada del platonismo, en donde el mundo sensible necesitaba del mundo inteligible para darse.

La posibilidad de que el mundo exista desde siempre según la postura mantenida por Averroes o de que la creación no pueda darse desde la eternidad tesis mantenida por San Buenaventura es una cuestión que para el aquinatense no puede resolverse, desde planteamientos estrictamente filosóficos, ya que de fonna racional no tenemos ningún tipo de evidencia de que el mundo fuese creado en el tiempo o desde la eternidad. Tomás de Aquino como católico y basándose en su fe, defíende la postura de que el mundo no ha existido desde siempre y que ha sido creado por Dios en el tiempo, pero como filósofo esta cuestión no puede resolverse válidamente.

Dios es omnipotente puede crear cualquier cosa posible, cualquier otro mundo. La razón de porqué existe este y no otro es algo que sólo conoce él, pero cuando nos referimos a la naturaleza de nuestro universo concreto tenemos que hacer una distinción, Dios no pudo crear otro mundo contradictorio al nuestro pues esto iría en contra de su propia naturaleza. Cuando utilizamos el término posible, nos referimos a la posibilidad de existir sin ningún tipo de contradicción. Dios por ejemplo no podría crear algo, que fuese árbol y hombre, al mismo tiempo pues eso estaría en contra de lo que es la esencia del árbol y lo que es la esencia del hombre. Dios no pudo crea algo mejor de lo que es en cuanto a su esencia o naturaleza, puesto que sino se trataría de algo completamente distinto, alejado de su propia naturaleza. Lo que sí puede hacer Dios es ciertas mejoras en los accidentes de las cosas como puede ser mejorar la salud de un hombre.

En este mundo creado por Dios no todo es perfecto y maravilloso sino que existe el mal (como privación del bien). Este planteamiento ya fue asumido por San Agustín y Plotino. Los motivos que arguye Tomás de Aquino para defender que el mal es necesario en la creación, es que gracias a éste el hombre se acerca a la divinidad. El mal fisico, el dolor es inseparable de la esencia humana. Sentir dolor y placer son características inseparables de nuestra naturaleza y respecto al mal moral, presente en la creación también es necesario para que el hombre pueda optar libremente por el camino de la divinidad.

Toda la naturaleza creada resulta de la interaccíón de cuatro tipos de causas material, formal, eficiente y finas. La causa eficiente, es la responsable de la existencia.

Pero, además de estas causas de influencia aristotélíca Tomás de Aquino destaca la causalidad ejemplar, concepto neoplatónico, en el que Dios crea a partir de formas e ideas que existían en su mente.

Dios

La filosofía en Tomás de Aquino siempre está al servicio de la teología. Utiliza la filosofía no sólamente para llegar al establecimiento de verdades y principios teológicos, sinó que cualquier tema por él desarrollado se adapta al cuerpo de la doctrina católica.

Dios como creador de todo lo existente es el eje de la filosofía de Tomás de Aquino. Su inquietud es la de lograr pruebas racionales que demuestren su existencia, sin tener que recurrir a principios teológicos. Según el aquinense, la razón natural se vale a sí misma para llegar a ese innegable principio: Dios.

Ahora bien, para demostrar su existencia partiendo únicamente de argumentos racionales, ya presupone la existencia de éste, cayendo en un círculo vicioso, al dar por evidente precisamente aquello que deseaba demostrar. Dios es el origen y fin de toda su filosofía.

La demostración de la existencia de Dios

En su teología natural el primer objetivo que se plantea Tomás de Aquino es la demostración de la existencia de Dios. La teología tiene cono finalidad estudiar las verdades divinas, sin hacer uso de la fe, y entre la primera y suprema verdad nos encontramos con la de su existencia.

Las pruebas de la existencia son, para Tomás de Aquino, necesarias y posibles. Necesarias porque no admitía la doctrina de la iluminación agustiniana, pues el hombre no tiene idea de Dios de manera innata , de aquí la necesidad de su demostración. Y la existencia de Dios es posible ya que, partiendo de la propia realidad, el hombre puede alcanzar el conocimiento divino de un modo natural.

Para demostrar la existencia de Dios, el aquinate tiene como referencia el argumento ontológico utilizado por San Anselmo, el cual rechaza al considerar que no todas las personas pueden entender que Dios sea aquello infinito, inconmensurable que tenemos entre nuestros pensamientos. Tomás de Aquino en la "Summa contra gentiles" y en la "Summa teologica", critica este argumento, pues según él se produce un salto ¡legítimo que consiste en pasar del mundo ideal o del pensamiento al hecho evidente de la existencia real de la divinidad.

Las pruebas de la existencia de Dios no pueden darse a prior¡, como defendían San Agustín o San Anselmo, sino que éstas son siempre a posterior¡, a través del mundo creado, percibido. Tomás de Aquino era consciente de que no se podía llegar a un conocimiento exacto de la divinidad partiendo de lo corporal o empírico, ya que los objetos de los sentidos no describen perfectamente la naturaleza divina, pero de lo que sí estaba seguro era de que sí que se podía demostrar la existencia divina.

Al igual que Aristóteles el aquinate considera que todo conocimiento tiene que empezar a partir de lo empírico, o realidad sensible rechazando cualquier idea de carácter innato. Por tanto, las pruebas que proporciona Tomás de Aquino son las famosas cinco vías y todas siguen el siguiente esquema o estructura:

l. Parten de un hecho de experiencia.

2. Se aplica el principio de causalidad.

3. Se argumenta la imposibilidad de un progreso al infnito.

4. Se llega a la existencia de Dios como causa última.

La primera vía está fundada en la observación del movimiento

l) Es cierto y consta al sentido que las cosas se mueven en el mundo.

2) Todo lo que se mueve es movido por algo

3) En esto no se puede proceder ad infinitum

4) Habrá que admitir que hay algo que mueve sin ser movido por nada, un primer motor que es Dios.

Esta prueba tiene su origen en Aristóteles, Maimónides, y San Alberto Magno.

El primer motor tiene que ser único, pues si existiesen dos o más, las diferencias entre ellos provocaría una carencia, que les haría ser imperfectos. Además Dios como primer y único motor crea el cosmos a partir de la nada (ex nihilo), eliminando de esta forma cualquier tipo de panteísmo.

La segunda vía parte de la observación de la relación causal

l) Encontramos en las cosas sensibles un orden de causas eficientes

2) No es posible que algo sea causa de sí mismo

3) Es imposible proceder ad inflnitum en las causas eficientes

4) Es necesario que exista una causa eficiente primera, una causa que no es causada, que no es efecto de nada. Esta causa primera es Dios.

Esta prueba fue utilizada por Aristóteles, Avicena, Alain de Lille y San Alberto.

La tercera vía se funda en la observación de las cosas contincentes

l) Encontramos ciertas cosas que tienen posibilidad de ser y no ser.

2) Lo contingente depende de lo necesario.

3) En la serie de seres contingentes que tienen su causa en algo necesario, no se puede proceder infinitamente.

4) Es forzoso que exista algo que sea necesario por sí mismo: Dios.

Esta vía fue desarrolla por Maimónides y Avicena.

Es la vía más importante para Tomás de Aquino. La contingencia consiste en hecho de que todo lo que existe tiene que tener su razón de existencia (su razón suficiente). Este pensamiento lo aplícará a la primera vía (del movimiento), a la segunda (producción causal), a la cuarta (grados de perfección) y a la quinta (finalidad).

La cuarta vía parte de la observación de los grados de perfección

l) Se encuentra en las cosas, que algo es más o menos bueno, verdadero o noble.

2) Más o menos es el sentido según se acerquen a lo que es en grado máximo.

3) En la serie de participantes y partícipados no se puede proceder al infinito

4) Existe algo que es absolutamente perfecto por medio de lo cual se mide lo más y lo menos, esta realidad absolutamente perfecta es Dios.

Esta vía esta basada en Platón.

La quinta vía se funda en la idea de finalidad

l)Todo tiende a un fin, incluso los seres que carecen de conocimiento.

2)Lo que no conoce ha de tender hacía un fin dirigido por alguien que conozca.

3)En la serie de seres inteligentes directores que a su vez tienden a un fin no se puede proceder ad infinitum.

4) Existe un ser inteligente que dirige todas las cosas naturales a su fin y que se convierte en fin absoluto de todo: este es Dios.

Crítica a las Vías tomistas

l) La primera de las objeciones radica en la imposibilidad de llegar a la existencia de Dios, como primer motor, basando nuestros procesos deductivos en un movimiento causal infinito. El origen del mundo podría ser simplemente producto del azar. Parece que en sus argumentaciones se presupone la presencia divina, incluso antes de ser demostrada. Se le suele criticar también que aún existiendo un primer motor éste tenga que ser asimilado con el Dios cristiano. Evidentemente, estas dos criticas quedan solventadas cuando analizamos que el pensamiento tomista, está inscrito dentro de los dogmas cristianos que él defendía.

2) Si las pruebas de la existencia de Dios fuesen completamente convincentes a nadie le cabría la menor duda de la existencia de Dios, y los ateos no tendrían nada que objetar a la existencia de la divinidad.

Crítica a las críticas

Documento en que se analizan las cinco vías tomistas

Las Vías de Sto. Tomás de Aquino. Su correcta formulación y explicación (Por Rafael Díaz de Valdés Tagle).

Antes que nada quiero explicar que envío este comunicado a esta página Web porque pienso que sería un interesante aporte (sin el más mínimo ánimo de confrontación) a los lectores de ella y además porque pienso que no se puede dejar pasar omisiones tan importantes que dejan vulnerable argumentos tan sólidos como las vías de Sto. Tomás, las cuales no han podido refutarse desde el siglo XIII.

Lo primero que hay que decir es que Santo Tomás diferenció desde un principio la Teología Natural (o Teodicea) del dogma cristiano y que él en su intento de demostrar racionalmente la existencia de Dios no "utiliza" la filosofía sino que al contrario la complementa. Otro asunto que hay que negar de plano es el hecho de que para demostrar la existencia de Dios Sto. Tomás se refiriera a Él a priori, incluso antes de poder demostrar efectivamente su existencia (valga la redundancia).

Vías para demostrar la existencia de Dios.

Primera vía: del motor inmóvil.

a- Consta por el testimonio de los sentidos que en el mundo existen cosas que se mueven.

b- Todo lo que se mueve se mueve por otro. La explicación de ello se formula como sigue:

- Sólo se mueve aquello que está en potencia (capacidad real de recibir una perfección o acto) respecto de aquello hacia lo cual se mueve.

- Mover sin embargo requiere de algo que esté en acto (cualquier perfección de un sujeto), puesto que mover es, precisamente, hacer pasar de la potencia al acto, y tal cosa sólo puede ser hecha por algo que se encuentra en acto.

- Nada puede estar en simultáneamente en acto y en potencia respecto de lo mismo (sino sólo respecto de cosas diversas). Esto es evidente puesto que si, por ejemplo, en el movimiento topográfico un cuerpo móvil tuviera la capacidad de moverse hacia un sector determinado no podría encontrarse en dicho lugar al mismo tiempo que tener tal capacidad.

- En consecuencia es imposible que algo sea por la misma razón motor y móvil de modo simultáneo. Por consiguiente todo lo que se mueve se mueve por otro.

c- La cadena de motores no puede prolongarse infinitamente hacia atrás en el tiempo. La causa de ello es que si se prolongara infinitamente, no habría motor, porque los motores intermedios sólo actúan en virtud del movimiento que reciben del primero.

d- En consecuencia, ha de existir un primer motor que no sea movido por otro. A este primer motor le llamamos Dios.

Como pueden ver esta vía es bastante más larga que la que está expuesta en la página, pero no es en vano las palabras demás, ya que en esta vía se sigue una línea lógica de razonamiento discursivo a diferencia de la otra formulación en donde las premisas no permiten concluir el paso siguiente. Ahora bien cabe destacar que esta formulación invalida todas y cada una de las críticas hechas en vuestra página a las vías de Sto. Tomás. Veamos aquello:

-Primero que nada esta vía no se basa en un movimiento causal infinito, sino más bien todo lo contrario: demuestra la imposibilidad de que dicho movimiento sea infinito.

-Respecto de que "el mundo podría ser simplemente producto del azar" hay que decir que todas las vía demuestran lo contrario pero en especial la tercera en la cual se plantea algo muy simple y lógico: Lo que no es no empieza a ser sino por virtud de algo que ya existe. Pero veamos eso después en su momento.

-La tercera crítica plantea que Tomás de Aquino en sus argumentaciones "presupone la presencia divina, incluso antes de ser demostrada". Eso a parte de ser falso no dice nada. Veamos por qué:

En primer lugar hay que desmentir el hecho de que se presuponga la existencia de Dios. Eso está de manifiesto en esta y en todas las vías al leerlas bien planteadas.

Pero, no obstante lo anterior, dicha crítica es estéril si se considera que para demostrar algo pueden haber dos maneras:

1.- demostración Propter quid. Que es aquella que se basa en la causa y discurre partiendo de lo que es absolutamente anterior hacia lo que es posterior.

2.- demostración quia. Que es aquella que parte del efecto, y se apoya en lo que es anterior únicamente con respecto a nosotros. De este modo, partiendo de un efecto cualquiera, puede demostrarse la existencia de su causa propia. ¿cómo?: se conoce el efecto; el efecto depende de la causa; dada la existencia del efecto, forzosamente le precede la causa.

En consecuencia, aunque Dios no sea evidente para nosotros, podemos llegar a demostrar su existencia a través de la existencia de sus efectos. Esa es la manera que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios.

-Las últimas críticas se refieren a la supuesta vinculación que Sto. Tomás hacía de su filosofía con el "Dios cristiano". Hay aquí errores incluso de formulación, porque no existe un "Dios cristiano" sino el Dios creador en que los cristianos creen y aman. Pero lo de fondo es que Santo Tomás diferenció siempre la Teodicea del dogma de la religión (cualquier religión). Sin embargo en el dogma de la religión cristiana no hay en absoluto contradicción con lo que en estas vías se demuestra, al contrario de otros dogmas religiosos en que implícitamente se refuta (en las vías) varios aspectos y fundamentos que resultan ser falsos vgr.: la reencarnación, la existencia de más de un Dios, el culto superfluo, etc.

Segunda vía: de la causa eficiente.

a.- Consta por el testimonio de los sentidos que existe en las cosas sensibles un orden de las causas eficientes.

Por ejemplo: Cuando una persona en una mesa de pool le da a la bola blanca ella es causa eficiente (causa productora) del movimiento de dicha pelota, y si ésta a su vez le pega a la bola 8 entonces será la bola blanca causa eficiente del movimiento de ésta última bola. Ahí está de manifiesto el orden de las causas eficientes y es esto mismo lo que se lleva al plano del ser como se sigue.

b- No es posible, sin embargo, que algo sea causa eficiente de sí mismo, pues debería ser anterior a sí mismo y tal cosa es imposible porque aparte de repugnar a toda lógica repugna a un principio básico de la filosofía y, en especial de la metafísica: el principio de no-contradicción, que es planteado como "EL ENTE NO ES EL NO ENTE", o bien "Nadie puede ser y no ser al mismo tiempo y respecto de las mismas circunstancias" (por Aristóteles).

c.- Pero no se puede proceder al infinito en el orden de las causas eficientes. La razón de ello es la que sigue:

- En las causas eficientes ordenadas, la primera es causa de la intermedia (sean las intermedias varias o sólo una), y ésta de la última. Ahora bien, si se quita la causa se quita también el efecto. En consecuencia si no existiera una primera causa eficiente, no existirían ni las intermedias ni la última. Esto es porque las causas subordinadas en el obrar no constituyen actos completos en el orden operativo, sino que se comportan como estando en potencia para causar. De ahí la necesidad de una causa primera que esté siempre en acto respecto del influjo causal.

d- Luego, es necesario que exista una primera causa eficiente (incausada, claro está), a la cual llamamos Dios.

- Como se puede apreciar la diferencia que hay entre esta formulación de la segunda vía y la que está escrita en la página es fundamental, ya que en la otra formulación no se explica por qué razón no se puede proceder ad infinitum en las causas eficientes y por esa razón pareciera que la conclusión al paso siguiente tomara a priori la presencia de Dios como primera causa.

Tercera vía: de la contingencia de los seres.

a- Consta por el testimonio de los sentidos que ciertas cosas pueden ser y no ser: Todas aquellas que se engendran y se corrompen.

b.- Pero es imposible que tales seres existan por siempre, puesto que lo que es posible que no sea, alguna vez no es.

c.- Si todas las cosas son posibles de ser y de no ser, en algún momento nada existió. Esto porque si todas las cosas fueran contingentes forzosamente se debería hablar de un principio (ya que no habría ningún ser eterno e infinito) entonces resultaría que todo salió de la nada (por autocreación) o "por azar", cosa que aparte de ser ilógica repugna a un principio metafísico básico: lo que no es no empieza a ser sino por virtud de algo que ya existe. Por consiguiente si nada existió en algún momento nada existiría ahora, cuestión que es falsa.

d- Luego, no todos los entes son posibles en absoluto (contingentes), sino que debe existir alguno necesario (es decir, que no puede en absoluto no ser).

e- Todo ente necesario, sin embargo, o carece de causa de su necesidad, o dicha causa radica en otro ser

f- Pero no es posible proceder al infinito en los seres necesarios que tienen causa de su necesidad, por el mismo argumento de la segunda vía.

g- En consecuencia, debe forzosamente existir un ente que sea necesario per se, que no tenga causa de su necesidad y sea a su vez causa de la necesidad de los demás. A este ser lo llamamos Dios.

- Tal y como ya lo habíamos adelantado, esta vía excluye absolutamente la posibilidad de un mundo hecho "por azar", y por ende destrona totalmente la crítica referida a ello.

Cuarta vía: de los grados de perfección.

a- Vemos que las cualidades de los seres están graduadas en el mundo.

b.- El más y el menos se atribuyen a las cosas según su diversa proximidad a lo máximo. En consecuencia ha de existir algo que sea máximo en cada género.

Hay que hacer un alto aquí y decir que las cualidades a las que Sto. Tomás se refiere no son las cualidades esenciales de un sujeto, ya que estas se cumplen según la naturaleza del mismo y en cada ser de manera acabada (por eso es que no se puede hablar de que tal hombre es alto en relación con un máximo determinado, sino más bien se suele comparar los portes). Las cualidades a la cual se refiere Sto. Tomás son las trascendentales, ya que estas trascienden las naturalezas e incluye a todo ente existente. Dichas propiedades son: esse (el ser existe), res (el ser existe de algún modo), aliquid (el ser es algo distinto de la nada), unum (el ser es uno), verum (el ser es verdadero), bonum (el ser es bueno) y el pulchrum (el ser es bello). Todas estas propiedades (de las cuales se debería hacer una documentación independiente) expresan la existencia desde distintos puntos de vistas. Son estos atributos del ente los que se deben usar para explicar el más y el menos respecto de algo en que se da el máximo en cada género.

c- Pero del máximo en un género es causa de sus inferiores.

Hay en este paso varias cosas que explicar: En primer lugar es que si no se hablara de un máximo en todos los géneros se seguiría que lo que no es máximo es incausado, ya que (y aquí va el segundo punto) quien cumple intrínsecamente una propiedad es causa eficiente de quienes participan de esa propiedad de una manera no intrínseca (se da entre este analogado principal y los secundarios una analogía de atribución intrínseca). Este último dato nos permite sacar una conclusión aún más profunda: quien tiene intrínsecamente la propiedad de existir será entonces su propio existir.

d- Por lo tanto, existe algo que para todas las cosas es causa de su ser, y de todas sus perfecciones. Y a ese algo le llamamos Dios.

Quinta vía: de la dirección, finalidad u orden del mundo.

a- Consta por el testimonio de los sentidos que los seres que carecen de conocimiento, como los cuerpos naturales, obran por un fin.

La vía parte del ente finito en cuanto operante y dinámico. Este dinamismo es ordenado .

b- Ello porque siempre o frecuentemente actúan del mismo modo para alcanzar lo mejor. De ello se deduce que tal cosa no proviene del azar, sino de una intención referida al fin.

c- Pero los seres que carecen de conocimiento no tienden a un fin sino en la medida en que son dirigidos a él por un ser inteligente, como la flecha es dirigida por el arquero. Es decir, la dirección u ordenación de los movimientos a un fin es causada eficientemente por un ente inteligente.

d- Pero en la serie de los entes inteligentes y ordenadores que a su vez son dirigidos y ordenados no se puede proceder al infinito, según hemos visto en las vías anteriores.

e- En consecuencia, debe existir un ser inteligente por el cual todas las cosas naturales se ordenan a su fin, y a este ser le llamamos Dios. Esas son efectivamente las cinco vías y se caracterizan por ser argumentos sólidos que durante siglos se han tratado de invalidar ineficazmente. Para entender cada una de estas vías es menester leerlas no una ni dos veces sino diez o veinte si es preciso, porque uno a veces cree entender sin darse cuenta de omisiones y errores importantes. Otra cosa clave que hay que tener en cuenta es que Sto. Tomás era un hombre de pocas palabras, pero lo que decía en ellas tenía un sentido completo, así que al leer las vías -y los comentarios de ella- se debe tomar cada palabra y no obviar ninguna.

Eso es todo por ahora espero que les sirva como también espero de verdad que lo pongan a la luz del conocimiento de la gente porque el daño que se hace con las vías mal planteadas puede ser un daño a la fe de las personas (incluso tomando en cuenta que no hay relación con dogmas) y tal daño es el contrario al objetivo principal de esta página: ser un mapa.

ÉTICA

La ética de Tomás de Aquino sigue la línea aristótelica, aunque adaptada a los presupuestos cristianos en los que se basa el pensamiento del aquinate. Aristóteles consideraba que todas las acciones humanas estaban encaminadas a un fin último concreto (teleología), y respecto éste, todos los demás son particulares, secundarios pues tan sólo sirven para alcanzar aquel fin último que unifica, organiza y jerarquiza a todos los demás. El fin de todas las acciones humanas es adquirir la felicidad (eudaimonía).

La felicidad consiste en perseguir aquello que es lo más natural para la propia naturaleza. Según Aristóteles los más genuino del hombre es el uso de la razón, del logos, así el hombre será feliz en la medida en que desarrolle al máximo su poder cognoscitivo y ejercite la capacidad racional (intelectualismo).

Tomás de Aquino acepta las tres características de la ética aristótelica: intelectualismo, eudemonismo y carácter teleológico pero añadiendo elementos nuevos. Si la felicidad intelectual, racional aristótelica se alcanza en este mundo, Tomás de Aquino defiende que la felicidad terrenal no es absoluta ni total si no se proyecta hacia cotas más altas, como es el conocimiento divino. La perfecta felicidad, el fin último consiste básicamente en la visión de Dios.

Para lograr la felicidad, Aristóteles aconsejaba practicar la virtud. Esta no consiste sólo en conocimiento, como quería Socrátes, pues en dicho proceso de adquisición se interponen las pasiones, que han de ser encauzadas racionalmente por medio de virtudes prácticas. Aristóteles no da reglas concretas para conseguir la felicidad, sinó que propone que las conductas virtuosas son aquellas que guardan un equilibrio entre los extremos. Así, por ejemplo, el valor es el término medio entre la cobardía y la temeridad; la generosidad, entre la avaricia y la ostentación, etc.

La vía que defiende Tomás de Aquino para llegar a la felicidad, es el amor. Serán buenas acciones aquéllas que, basándose en el amor y en el conocimiento natural, nos acerquen a la presencia divina, y malas las que nos alejen del camino de Dios. Este fin teológico es el que perfeciona a los hombres como seres racionales. Ahora bien, el hombre por sí mismo no puede lograr este objetivo explícito en las escrituras por lo que necesita la gracia de Dios.

Tomás de Aquino coincide con Aristóteles al considerar a las virtudes como hábitos, acciones buenas encaminadas a vivir correctamente. Y siguiendo a Aristóteles también enumera las virtudes fundamentales que según él desarrollan al individuo de una manera racional. Entre estas podemos citar: virtudes intelectuales (práctica de las ciencias), virtudes morales (Justicia, fortaleza, templanza) y virtudes teologales (fe, esperanza y caridad).